Autor
Gerencia Investigaciones de Agroindustria
Agroindustria
19 mar 2026
Palma de aceite: biocombustibles impulsan el ciclo del sector
Un nuevo impulso desde los biocombustibles
El racional global para promover los biocombustibles ha cambiado de forma estructural. Más allá del atractivo financiero asociado a los altos precios del petróleo, hoy predominan la seguridad energética, la sostenibilidad y la reducción de la huella de carbono. Tras los eventos geopolíticos recientes en Medio Oriente, el precio del Brent ha superado los USD 100 por barril, reforzando el interés por combustibles de origen vegetal.
En este contexto, Indonesia, el mayor productor mundial de aceite de palma, sigue siendo el actor central. Su programa de mezcla de biodiésel absorbe excedentes productivos y actualmente opera con una mezcla del 40% (B40). El aumento del petróleo abre la puerta a una eventual aceleración hacia mezclas del 45% o incluso 50%, condicionadas a estudios técnicos y a la viabilidad financiera.
SAF: una nueva frontera de demanda
Los combustibles sostenibles de aviación (SAF) se consolidan como un nuevo frente de crecimiento para los aceites vegetales. La presión por reducir las emisiones del transporte aéreo ha generado una demanda adicional por insumos de bajo carbono. Indonesia ha avanzado en restricciones a la exportación de efluentes de plantas extractoras, con el objetivo de utilizarlos en la producción de SAF y posicionarse como líder global. Guardando las proporciones, este desarrollo también representa una oportunidad potencial para Colombia.
Dinámica global: oferta y demanda
En el mercado internacional, Indonesia lidera la oferta, mientras India se consolida como el mayor importador de aceites vegetales. La ampliación del diferencial entre aceite de soya y palma favorece las compras de aceite de palma, tendencia que podría intensificarse ante los riesgos geopolíticos que afectan el suministro desde el Mar Negro. Además, India podría convertirse en un motor adicional de demanda si acelera su propio programa de biodiésel.
Por su parte, Canadá emerge como un jugador relevante, impulsado por la entrada en operación de nuevas plantas de diésel renovable. Argentina se ha posicionado como proveedor clave de aceite de soya certificado de bajo carbono, mientras que Colombia, gracias a su TLC, cercanía geográfica y avances en sostenibilidad, aparece como un mercado con opciones para explorar.
Producción y precios en Colombia
El negocio palmero colombiano mostró resiliencia en los últimos años. Tras la caída de 6,6% en la producción de 2024, asociada al Fenómeno de El Niño, en 2025 la producción creció 12,1%, alcanzando 1,93 millones de toneladas y superando los niveles de 2023. Por regiones, el crecimiento fue heterogéneo: Centro sorprendió con un avance cercano al 25%, Oriente creció 8%, Norte retornó a terreno positivo (5%) y Suroccidente registró una contracción superior al 4%.
En precios, el valor promedio del aceite de palma en Colombia en 2025 fue 15% superior a 2024. Sin embargo, entre enero y diciembre se observó un retroceso del 21% en el precio promedio mensual, explicado por la apreciación del peso y la caída del precio internacional. Con el conflicto en Irán, en marzo se registró un repunte cercano a USD 120 por tonelada en la Bolsa de Malasia.
Exportaciones, consumo y riesgos climáticos
Las exportaciones mostraron una expansión significativa. En 2025, el volumen exportado de aceite de palma en bruto creció 82%, mientras que el valor en dólares aumentó 102%, según cifras oficiales. Aunque cerca del 70% de las ventas se destina al mercado local, el dinamismo externo se ha convertido en un pilar clave del sector.
El consumo interno también ha sido favorable, dado el uso transversal del aceite de palma en alimentos, productos de higiene y limpieza. No obstante, hacia adelante persisten riesgos climáticos: los modelos actuales asignan una probabilidad cercana al 60% de un nuevo Fenómeno de El Niño a partir de agosto de 2026, lo que podría afectar la producción en el segundo semestre.
Una apuesta de largo plazo
La expansión del área sembrada, uno de los pocos cultivos que sigue creciendo en Colombia, refleja una visión de largo plazo coherente con las tendencias globales. En este contexto, el sector palmero combina un ciclo favorable de demanda, avances en sostenibilidad y un horizonte estructuralmente positivo, aunque no exento de volatilidad climática y de precios.
Consulta el Panorama Sector Palma de Aceite – marzo de 2026 para acceder a todas las cifras, gráficos y el análisis completo del sector.
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