Autor
Gerencia Investigaciones de Agroindustria
Agroindustria
12 mar 2025
Precios del arroz caen 20%: causas estructurales y riesgos para 2025
Entre noviembre y febrero, el precio del arroz paddy cayó 10% y se ubicó 20% por debajo del nivel de febrero de 2024. La estacionalidad de la cosecha, mayores inventarios y la ausencia de subsidios de almacenamiento explican gran parte del deterioro reciente en el ingreso del agricultor.
Precios del arroz caen 20%: causas estructurales y riesgos para 2025
El sector arrocero colombiano atraviesa un inicio de 2025 especialmente complejo. Tras un 2024 de relativa estabilidad, el precio del arroz paddy —referencia directa del ingreso para el agricultor— registró una caída abrupta durante los últimos tres meses. Aunque el descenso reciente tiene desencadenantes coyunturales, el fenómeno responde a un patrón estructural que se repite año tras año y que limita la rentabilidad del productor.
Un ajuste fuerte tras meses de estabilidad
Hasta noviembre de 2024, los precios del arroz se mantenían estables. El promedio del arroz paddy se ubicaba apenas 1,8% por debajo del nivel de un año atrás. Sin embargo, entre noviembre y febrero los precios cayeron 10%, y terminaron 20% por debajo de los observados en febrero de 2024.
Este ajuste se entiende mejor a partir de la marcada estacionalidad de la producción arrocera. Entre el 65% y el 70% de la cosecha nacional se concentra en el segundo semestre, cuando entra al mercado la producción del sistema secano, predominante en los Llanos Orientales y dependiente del régimen de lluvias. Al no coincidir con un aumento equivalente en la demanda, los precios suelen caer en ese periodo del año.
El problema de fondo: estacionalidad sin capacidad de almacenamiento
Uno de los factores que amplifica las caídas de precio es que buena parte de los agricultores no son dueños de las instalaciones de secado y almacenamiento. Sin esta infraestructura, se ven obligados a vender inmediatamente después de cosechar, justo cuando la oferta nacional alcanza su punto máximo y los precios se ubican en su nivel más bajo.
En años anteriores, el Gobierno había recurrido a subsidios al almacenamiento para suavizar esta presión, incentivando a los actores con infraestructura a guardar parte del inventario y comercializarlo meses después. Sin embargo, en 2024 no existió ese subsidio. La consecuencia fue clara: una cosecha 11% superior a la del segundo semestre de 2023 se encontró con un consumo de los hogares aún débil, según lo evidenció la caída anual de -2,9% y -2,5% en las ventas reales de molinería en noviembre y diciembre.
Con un exceso de inventarios entrando a 2025 y sin amortiguadores, la caída en precios se profundizó en el primer trimestre del año.
Productividad en aumento: una buena noticia con efectos secundarios
Los avances en productividad son visibles, especialmente en el sistema secano. Programas como AMTEC han impulsado prácticas más eficientes y tecnificadas. En 2024, la productividad del segundo semestre en secano se mantuvo en tendencia creciente, lo que refleja un progreso relevante para la competitividad del sector.
No obstante, este avance trae consigo un reto adicional: si las áreas sembradas aumentan simultáneamente con la productividad, el volumen cosechado en el segundo semestre crecerá aún más. Esto implica una mayor estacionalidad y mayores presiones bajistas sobre los precios, salvo que se fortalezcan los mecanismos de almacenamiento y ordenamiento de la oferta.
Oferta creciente, demanda lenta
Aunque algunos analistas anticipan una mejora gradual en la demanda de los hogares durante 2025, la recuperación será progresiva. La relación oferta/demanda seguirá siendo frágil durante varios meses, especialmente si los inventarios acumulados continúan elevados.
Al mismo tiempo, el aumento en áreas de siembra después de un año de buenos precios —un patrón recurrente en el arroz— tiende a provocar sobreoferta en la siguiente cosecha. Este ciclo genera años alternados de rentabilidad y dificultades, y acentúa la vulnerabilidad del ingreso del agricultor a variaciones relativamente pequeñas en la producción nacional.
Un reto estructural aún sin resolver
Entre la estacionalidad, la falta de infraestructura propia, el aumento de productividad sin mecanismos de absorción, y la débil demanda reciente, la corrección de precios del arranque de 2025 responde a un problema estructural más que coyuntural. Sin intervenciones específicas —como soluciones de almacenamiento, ordenamiento de la siembra o esquemas de comercialización más estables— es probable que el comportamiento se repita en los próximos años.
Consulta el informe completo para profundizar en las cifras, los riesgos y las alternativas para mejorar la estabilidad del ingreso arrocero.
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