Autor
Gerencia Investigaciones de Construcción y Recursos Naturales
Recursos Naturales
02 dic 2025
Gas natural en Colombia 2025: menos oferta, más costos y mayor riesgo
La producción de gas en Colombia cayó a mínimos de una década, mientras aumentan las importaciones y las reservas continúan disminuyendo. La presión sobre tarifas, la exposición a precios internacionales y la falta de nuevos desarrollos elevan el riesgo de desabastecimiento hacia el final de la década.
Colombia atraviesa un punto crítico en materia de gas natural. En 2025, la producción nacional registró una disminución de 15,8% anual, alcanzando apenas 795GBTUD, el nivel más bajo en más de diez años. Esta caída ha obligado al país a aumentar rápidamente las importaciones, que ya representan 18,4% del suministro. La dependencia de fuentes externas incrementa la vulnerabilidad ante precios internacionales, genera presiones tarifarias y reduce la competitividad industrial.
Reservas a la baja y riesgo de déficit
Las reservas probadas descendieron a 2.064Gpc en 2024, 13% menos que el año anterior. La relación reservas/producción cayó a 5,9 años, lo que significa que, sin nuevos desarrollos, Colombia contaría con menos de seis años de gas disponible. El balance de la última década es claro: mientras el país consumió 4.268Gpc, solo incorporó 824Gpc en reservas nuevas.
El proyecto Sirius, considerado el hallazgo más importante en 30 años, podría aportar 6TPC con una producción plateau de 470MPCD durante una década. Sin embargo, su entrada en operación se prevé entre 2029 y 2030, con costos estimados entre USD9 y USD12,6 por MBTU. En el corto plazo, esa ventana de tiempo aumenta la presión sobre importaciones.
Producción insuficiente y papel clave del Caribe
En 2025, la producción real se ha mantenido por debajo del potencial durante todo el año, con brechas de entre 15 y 130GBTUD. Los campos del interior representan 59,8% de la oferta potencial, pero ya no logran cubrir la demanda. La producción del Caribe se volvió indispensable para evitar un desabastecimiento desde comienzos de 2025.
La infraestructura de transporte juega un papel decisivo. La bidireccionalidad Ballena-Barrancabermeja permite mover 66MPCD hacia el interior, y se ampliará a 100MPCD en diciembre de 2025 y 170MPCD en 2027. Sin estas mejoras, el déficit habría llegado antes de 2025.
Demanda estable, pero precios en aumento
Entre enero y septiembre de 2025, la demanda llegó a 946GBTUD, concentrada en diez departamentos. Bolívar, Atlántico y Bogotá lideran con más de 100GBTUD cada uno. La demanda no térmica se ha estabilizado, pero la generación térmica alcanzó máximos históricos en 2024 (371GBTUD) debido a la sequía.
En precios, las señales son claras: los contratos del mercado primario subieron de USD5,4/MBTU en 2021 a USD10,6 en 2025. En el mercado secundario, los valores alcanzan USD13,9/MBTU. Entre 2024 y 2025, el gas importado vía SPEC ha costado entre USD14,6 y USD17,9, mientras el gas nacional se ha mantenido entre USD6,3 y USD7,0. Esta brecha, superior a USD8 en la mayoría de los meses, se traduce en incrementos tarifarios.
Importaciones: un peso creciente en la matriz energética
En 2024, las importaciones crecieron 166% y, en 2025, los volúmenes continuaron aumentando. Se proyecta que podrían alcanzar 26% del suministro en 2026 y hasta 56% en 2029 si no se desarrollan nuevos proyectos. La exposición al precio internacional encarece la operación industrial y presiona las tarifas residenciales.
El costo del gas importado afecta directamente la competitividad. Sectores como industria, petroquímica y generación térmica podrían migrar a combustibles más contaminantes como GLP, diésel o carbón si los precios superan niveles críticos, lo que tendría impactos económicos y ambientales.
Tarifas al alza y desafíos de competitividad
Entre 2021 y 2025, las tarifas promedio en las cinco principales ciudades aumentaron 36,4%, pasando de COP2.124/m³ a COP2.897/m³. Para 2026, se proyecta un incremento superior al 10%, impulsado por mayores costos de suministro, transporte e importación.
Esta tendencia golpea los márgenes industriales, aumenta el costo de vida de los hogares y debilita la competitividad frente a mercados globales. Garantizar estabilidad requerirá infraestructura, contratos de largo plazo y reglas claras que reduzcan la exposición a precios spot.
Conclusión
Colombia enfrenta un escenario energético complejo: menor producción, reservas en declive, mayores importaciones y costos crecientes.
Consulta el informe completo para profundizar en riesgos, proyecciones y escenarios de oferta y demanda.
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