Profundiza en los impactos sectoriales, regionales y macroeconómicos del fenómeno en nuestro informe completo.
Macroeconomía
18 jun 2026
El Niño 2026: impactos económicos y claves en Colombia
El Niño 2026: un riesgo climático que exige anticipación
El fenómeno de El Niño en 2026 se perfila como un evento prácticamente seguro para el segundo semestre del año, con una probabilidad cercana al 100% en algunos meses. Su desarrollo responde al calentamiento anómalo del océano Pacífico, que altera los patrones de lluvia y temperatura, generando condiciones más secas y cálidas en varias regiones. Lejos de ser una sorpresa, se trata de un fenómeno recurrente cuyos canales de transmisión hacia la economía están bien documentados: primero afecta el recurso hídrico, luego impacta la producción agrícola y la generación de energía, y finalmente se traduce en presiones sobre la inflación, el comercio y la capacidad de pago de hogares y empresas.
Inflación: el principal canal de transmisión
En Colombia, el principal impacto económico de El Niño se materializaría a través de la inflación. Un episodio fuerte podría añadir entre 0,7 y 1,9 puntos porcentuales (pp) a la inflación anual. Los principales canales serían:
Alimentos: especialmente productos perecederos sensibles a sequías y calor
Energía: mayor uso de generación térmica ante menor disponibilidad hídrica
Regulados: aumento en tarifas asociadas a servicios públicos
La combinación de estos factores convierte a los alimentos en el componente más vulnerable, dada su alta sensibilidad a cambios climáticos y su peso dentro del IPC.
Menos lluvias y presión sobre el agro
El impacto climático en Colombia se reflejaría en una reducción generalizada de precipitaciones durante el segundo semestre de 2026. Las caídas más significativas se proyectan en:
Región Andina: -32,6% frente a la media histórica
Región Caribe: -18,7%
Amazonía: -10,5%
Orinoquía: -7,4%
Pacífica: -5,5%
Estas condiciones afectarían cultivos clave como café, maíz, arroz, palma, papa y caña, además de la ganadería. En episodios recientes ya se han observado caídas en rendimientos de hasta-9,3% en soya y-7,1% en palma, lo que evidencia la vulnerabilidad del sector.
Energía: mayor dependencia de fuentes térmicas
Colombia tiene una alta dependencia de la generación hidroeléctrica, cercana al 60% de la matriz energética. Esto implica que una reducción en los aportes hídricos obliga a recurrir a fuentes térmicas, más costosas. Durante eventos anteriores de El Niño, la generación térmica llegó a representar hasta 46% del total, elevando los costos del sistema. A esto se suma un entorno de mayor dependencia de gas importado, que puede ser hasta 77% más costoso que el nacional.
Este escenario refuerza el riesgo de presiones adicionales sobre los precios de la energía y, en consecuencia, sobre la inflación.
Comercio y logística: efectos indirectos pero relevantes
El Niño también impacta la actividad económica a través de canales indirectos. El aumento en los precios de los alimentos y los mayores costos operativos reducen el poder adquisitivo y presionan los márgenes comerciales.
En eventos anteriores:
El crecimiento del comercio se desaceleró a 1%, frente a un promedio de 5,4%
Los márgenes mayoristas cayeron de 24,4% a 12,6%
El comercio minorista presentó contracciones
En logística, los efectos no necesariamente se traducen en menor volumen transportado, sino en:
Mayor tiempo de operación
Desvíos y restricciones
Incremento en costos de transporte
Un fenómeno con impactos diferenciados
Aunque El Niño es un fenómeno global, sus efectos no son homogéneos. En Colombia predominan los canales de alimentos y energía, mientras que en otras economías de Centroamérica pueden destacar factores como la logística o la vulnerabilidad agrícola. Esta heterogeneidad refuerza la necesidad de análisis sectoriales y regionales para entender su impacto real.
Prepararse es clave
El Niño 2026 no debe entenderse como un evento inesperado, sino como un riesgo recurrente que exige anticipación. Sus efectos sobre inflación, agro, energía y comercio ya están identificados, pero su magnitud dependerá de factores como la intensidad del fenómeno y la capacidad de respuesta de cada sector. Para equipos de análisis —como los que trabajan en seguimiento macro, proyecciones o cierre— este contexto es clave para interpretar variaciones en inflación, consumo y actividad durante los próximos meses.
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